Un cambio normativo que obliga a revisar
La implantación de Veri*Factu ha introducido una nueva capa de exigencia en los sistemas de facturación, generando una duda recurrente entre empresas y despachos profesionales: si será necesario cambiar el software actual para cumplir con la normativa.
La respuesta no se encuentra en una decisión genérica, sino en el grado de adecuación del sistema utilizado. Más que un cambio de herramienta, lo que se plantea es una revisión de su capacidad para responder a los nuevos requisitos.
Veri*Factu se desarrolla en el marco normativo impulsado por la Ley 11/2021 y concretado en el Real Decreto 1007/2023. Su finalidad es reforzar el control sobre la facturación mediante la garantía de integridad de los registros, la trazabilidad de las operaciones y la imposibilidad de alteración de los datos.
La clave está en la adecuación del sistema
La normativa no establece una obligación directa de sustituir los sistemas actuales. Sin embargo, sí impone un marco técnico que todos los programas de facturación deben cumplir.
Esto sitúa el foco en la adecuación del software. Resulta necesario confirmar que el sistema utilizado responde a los requisitos exigidos y que su evolución está alineada con el desarrollo normativo.
¿Qué exige Veri*Factu a los sistemas de facturación?
Veri*Factu introduce requisitos que afectan directamente al funcionamiento interno de los sistemas.
Cada factura deberá generar un registro seguro, que no pueda ser modificado posteriormente, y que permita reconstruir de forma completa su historial. Esta trazabilidad se convierte en un elemento esencial del sistema, junto con la capacidad de comunicar información a la Agencia Tributaria cuando sea requerido.
La Orden HAC/1177/2024 desarrolla estos aspectos, definiendo las características técnicas que deben cumplir los programas utilizados por empresas y profesionales.
Un momento clave para anticiparse
El contexto actual requiere una revisión activa de los sistemas de facturación.
Confirmar la hoja de ruta del proveedor, entender el grado de adaptación previsto y analizar la situación real del software son pasos necesarios para evitar incertidumbre. La falta de claridad en este punto puede derivar en decisiones tardías o en el uso de herramientas que no respondan a las exigencias normativas cuando estas sean plenamente aplicables.
La anticipación resulta especialmente relevante en procesos de cambio tecnológico, donde los tiempos de adaptación pueden condicionarse por factores externos como la demanda o la complejidad de implantación.
Implicaciones de no adaptarse
El incumplimiento de los requisitos establecidos por Veri*Factu trasciende lo técnico.
Puede derivar en sanciones económicas, dificultades en procesos de inspección o pérdida de fiabilidad en la información de facturación. En este sentido, la adaptación debe abordarse como una cuestión vinculada a la seguridad jurídica y operativa de la empresa.
Una evolución en la gestión de la facturación
Veri*Factu supone un avance en la digitalización del control fiscal y en la forma en que las empresas gestionan su facturación.
Este nuevo contexto exige que los sistemas utilizados estén preparados para operar bajo criterios de integridad, trazabilidad y control. La revisión del software de facturación pasa a ser, por tanto, una acción necesaria dentro del proceso de adaptación a la normativa.